Hay dos personajes de la Navidad que son objeto de sentimientos encontrados de rechazo y simpatía. Con ambos me identifico en alguna medida aunque ello me hace objeto de más rechazo que simpatía. Ebenezer Scrooge es un personaje surgido de la imaginación de Charles Dickens («A Christmas Carol», 1843) caracterizado por ser un tipo miserable, frío de corazón, lleno de amargura y avaricia que desprecia la Navidad y la considera un fraude. Por otro lado, el Grinch es un personaje ficticio, gruñón y determinado a sabotear la Navidad. Lo que su creador, Dr. Seuss, hizo fue criticar la visión de la Navidad como algo comercial y satirizar a aquellos que obtienen beneficios explotando esta época navideña («Cómo el Grinch robó la Navidad», 1957). Sigue leyendo