Acuérdate de tu Creador…

Espero que este testimonio de la experiencia de uno más necio que tú te ayude a recordar los caminos en los cuales fuiste instruido y no apartarte de ellos, aun cuando los años pasen.  Si después de escucharlo deseas hablar conmigo, puedes contactarme en este mismo blog o en cualquier parte donde me encuentres con la abreviatura estusal (twitter, Facebook, AIM, LinkedIn, Google [estugersal], etc.)

Respuesta a «Dar nalgadas como castigo podría afectar el cerebro de los niños» (CNN en Español)

Dar nalgadas - CNN¿A quien le creemos? ¿A la Biblia o a los psicólogos humanistas?

«El que detiene el castigo, a su hijo aborrece;
mas el que lo ama, desde temprano lo corrige» (Pro. 13:24 RV1960)

«No dejes de disciplinar a tus hijos;
no morirán si les das unos buenos azotes.
La disciplina física bien puede salvarlos de la muerte» (Pro. 23:13-14 NTV)

«La vara de la disciplina imparte sabiduría,
pero el hijo malcriado avergüenza a su madre» (Pro. 29:15 NVI)

«La necedad está ligada en el corazón del muchacho;
mas la vara de la corrección la alejará de él» (Pro. 22:15 RV1960)

Definitivamente estoy en contra del maltrato infantil y el abuso al que muchos padres someten a sus hijos, tanto físico como verbal. No hay excusa ni razón para propinar golpizas o gritarle a nuestros hijos.

La disciplina formativa precede a la disciplina correctiva, pero en ocasiones de desobediencia y rebeldía no solo es necesario sino recomendable que este segundo tipo de disciplina sea aplicado de una manera apropiada. Yo la recibí y doy gracias a Dios por una abuela que entendió lo que dice Hebreos 12 («Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados» He. 12:11 RV1960)

Hoy soy lo que soy por el carácter que formó esa disciplina administrada de una manera sobria pero firme, que incluía el castigo corporal con vara. No estoy traumado ni creo tener menos materia gris (¡y recibía más de una nalgada al mes!) como el artículo afirma, por el contrario, ese castigo corporal me ayudó a aprender lecciones de vida invaluables como que la desobediencia y el pecado tienen consecuencias.

¡Tú decides qué quieres para tus hijos!

[Ver artículo original de CNN haciendo click aquí]

CNNEspañol.com

Por Sarah Kovac, especial para CNN

Nota del editor: Sarah Kovac es una conferencista motivacional y autora de In Capable Arms: Living a Life Embraced by Grace. Las opiniones recogidas en este texto pertenecen exclusivamente a Sarah Kovac.

(CNN) — Cómo disciplinar a la próxima generación es un tema altamente discutido. En 2012, una encuesta nacional en Estados Unidos mostró que más de la mitad de las mujeres y tres cuartas partes de los hombres creen que un niño a veces necesita “una buena nalgada”.

La ciencia cuenta una historia diferente. Los investigadores dicen que los castigos físicos en realidad alteran el cerebro; no solo en una especie de “estoy traumado” sino en una forma “literalmente tengo menos materia gris en el cerebro”.

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¿Disciplina o Castigo?

Sad boyGuillermo levanta sus brazos en un gesto inútil de protección.  El manotazo inmisericorde de su padre golpea de lleno su rostro, al mismo tiempo que lo recrimina por no haber cumplido con toda la venta de diarios del día.  Silvia no encuentra nada que hacer.  Su mamá le ha prohibido ver televisión por una semana, en “castigo” por haber roto uno de los adornos favoritos de la casa.

Todos estamos de acuerdo en que es responsabilidad de los padres corregir y disciplinar a sus hijos.  Tanto la Biblia como los parámetros culturales universales asumen que los adultos son los responsables de velar por la formación de los niños (Heb. 12:9).  En lo que no todos estamos de acuerdo es en la manera como esta formación debe realizarse.  Lo que para unos es un moderado procedimiento disciplinario, otros podrán calificar de maltrato, abuso y hasta brutalidad.  El auge en la vindicación de los “derechos del niño” ha hecho que muchos adultos se inhiban en la aplicación de una disciplina que, aunque tenga fundamento y respaldo bíblico, se cree que pueda afectar la autoestima del niño, amén de las consecuencias jurídicas que pueda tener ante los tribunales. Sigue leyendo