Quince Tesis Hacia una Reencarnación de la Iglesia

Este año será un año de cambio, y la Iglesia en general no es la excepción. A Ud. podría entonces interesarle las siguientes “15 tesis”, parte del libro acerca de la restauración de los movimientos orgánicos de iglesia en casa por Wolfgang Simson.  Dios está cambiando la Iglesia, y a su vez, eso cambiará al mundo.

Millones de cristianos alrededor del mundo están conscientes de una inminente reforma de proporciones globales.  En efecto lo que están diciendo es que “La Iglesia tal como la conocemos está limitando a la Iglesia tal como Dios la quiere.”  Sorprendentemente un creciente número de iglesias está escuchando a Dios decir las mismas cosas.  Hay una renovada conciencia colectiva de revelaciones antiguas, un eco espiritual corporativo.  En las siguientes “15 tesis” haré un sumario de una parte de esto, y estoy convencido que refleja una parte de lo que el Espíritu de Dios está diciendo a la Iglesia hoy.  Para muchos, será solamente la proverbial “pequeña nube como la palma de la mano” que Elías vio en el cielo.  Otros ya sienten la intensa lluvia cayendo.

1. La Iglesia es un Camino de Vida, no una serie de reuniones religiosas

Antes de ser llamados cristianos, los seguidores de Jesucristo eran llamados “El Camino[1]”.  Uno de las razones era que ellos habían literalmente encontrado la senda correcta, una nueva manera de vivir[2].  La naturaleza de la Iglesia no se refleja en una serie constante de reuniones religiosas dirigidas por un clero profesional en lugares santificados especialmente para experimentar a Jesús, pero en la manera profética en la cual los seguidores de Cristo viven sus vidas cotidianas en familias espiritualmente extendidas, como una respuesta vívida a las preguntas que la sociedad enfrenta, en el lugar que más cuenta: en sus hogares.

2. Es tiempo de cambiar el sistema

Al hacerse conforme a los patrones religiosos de su tiempo, la iglesia Ortodoxa histórica posterior a Constantino en el siglo IV d.C. adoptó un sistema religioso que era esencialmente antiguo-testamentario; con todo y sacerdotes, altar, un templo cristiano (la catedral), incienso y una liturgia judía de adoración semejante a la de la sinagoga.  La iglesia Católico-Romana canonizó este sistema; Lutero reformó el contenido del evangelio, pero dejo prácticamente intocable todo el formato externo de la “iglesia”; las iglesias libres separaron este sistema del estado, los bautistas lo bautizaron, los cuáqueros lo sometieron a un lavado profesional, el Ejército de Salvación le puso uniforme, los pentecostales lo ungieron y los carismáticos lo renovaron, pero hasta ahora nadie se ha atrevido a cambiar la superestructura.  Ha llegado el tiempo de hacerlo.

3. La Tercera Reforma

Al redescubrir el evangelio de la salvación solo por la fe y la gracia, Lutero empezó a reformar la iglesia a través de una reforma de su teología.  En el siglo XVIII a través de movimientos como el de los moravos se recuperó el sentido de una renovada intimidad con Dios, que desembocó en una reforma de la espiritualidad, una Segunda Reforma.  Ahora Dios está tocando los odres mismos, iniciando una Tercera Reforma, una reforma de estructura.

4. De casonas que sirven de iglesias a iglesias en las casas

Desde los tiempos del Nuevo Testamento, no hay tal cosa como una “casa de Dios”.  A costas de su propia vida, Esteban nos recordó de una manera inequívoca que Dios no vive en templos hechos por manos humanas.  La Iglesia es el pueblo de Dios.  La Iglesia, por tanto, se encuentra en casa dondequiera que la gente que la compone se encuentra en casa: esto es, en casas comunes y corrientes.  Allí es donde las personas que componen el pueblo de Dios:

  • Comparten sus vidas en el poder del Espíritu Santo
  • Se “juntan a comer[3]”, es decir, comen al reunirse
  • No tienen reservas en deshacerse de sus bienes y compartir bendiciones materiales y espirituales
  • Son enseñados unos a otros en situaciones de la vida real acerca de como obedecer la Palabra de Dios, siguiendo una dinámica de diálogo y no sólo escuchando una cátedra magistral
  • Oran unos por otros y profetizan unos a otros, son bautizados y están dispuestos a ponerse en evidencia[4] y sufrir el desgaste del ego al confesar sus pecados
  • Ganan una nueva identidad corporativa al experimentar mutuo amor, aceptación y perdón

5. Para poder crecer, la Iglesia debe hacerse chica

La mayoría de iglesias hoy son simplemente demasiado grandes para proveer auténtico compañerismo[5].  A menudo se han vuelto “compañerismos sin compañerismo”.  La Iglesia del Nuevo Testamento era una masa de grupos pequeños, típicamente entre 10 y 15 personas.  Al crecer, no lo hizo “hacia arriba”, formando grandes congregaciones de cientos de personas que llenaban una catedral, haciendo poco probable una genuina comunión.  En su lugar, la Iglesia se multiplicó “a los lados”, como células orgánicas, multiplicándose cada vez que el grupo llegaba a ser de 15 a 20 personas.  Entonces, si era posible, todos los cristianos eran congregados en celebraciones a nivel de ciudad, como en el pórtico de Salomón en el templo de Jerusalén.  La iglesia con una congregación tradicional tal como la conocemos, estadísticamente hablando, no es ni grande ni hermosa.  En contraste es un triste compromiso, una desproporcionada casona haciendo de iglesia con una celebración subdesarrollada, sin la mística de ninguna de las dos.

6. Ninguna iglesia es liderada por un solo pastor

La iglesia local no es liderada por un pastor, sino cuidada paternalmente por ancianos, persona sabias y realistas de la comunidad local.  Estas iglesias hogareñas locales se entrelazan en un movimiento a través de la combinación de ancianos y miembros del así denominado “ministerio quíntuple” (apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros) que circulan “de casa en casa”, dondequiera que se necesite alguien que ejerza alguno de los ministerios apostólicos o proféticos en función especial y fundamental (Ef. 2:20; 4:11-12).  Un pastor (que pastorea[6]) es una parte muy necesaria de todo el equipo, pero el sólo puede hacer un parte de la tarea total que representa “perfeccionar (equipar) a los santos para la obra del ministerio,” teniendo que ser complementado en forma sinergética por los otros cuatro ministerios para poder funcionar adecuadamente.

7. Las piezas correctas – solo que encajadas de la manera incorrecta

Al armar un rompecabezas, necesitamos tener a la vista el original colocar bien las piezas, porque de lo contrario el producto final, el cuadro total, queda mal, y las piezas individuales no encajan como debe ser.  Esto es lo que ha pasado con gran parte del mundo cristiano: tenemos todas las piezas correctas, pero las hemos armado incorrectamente, debido al temor, a la tradición, al celo religioso y a una mentalidad dominada por el ansia de poder y control.  Como el agua puede ser hallada en tres estados, líquido, sólido y gaseoso, los cinco ministerios mencionados en Efesios 4:11-12, apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros también se encuentran hoy, pero no siempre en la forma indicada y en el lugar indicado: a veces están congelados como el hielo debido a un rígido sistema de cristianismo institucionalizado; a veces son como agua clara; o simplemente se han esfumado como vapor al aire en forma de ministerios autónomos o iglesias “independientes” que no le reportan a nadie.  De la manera que lo mejor para las flores es regarlas con el agua líquida, estos cinco ministerios equipadores deben ser devueltos a su antigua –pero renovada- forma.  Solo así podrá florecer el organismo espiritual; solo así cada ministro “individual” encontrará su papel apropiado y su lugar dentro del todo.  Una razón más para retornar al modelo original para la iglesia diseñado por el Hacedor

8. Dios no deja la iglesia en manos de un clero burocrático

Ninguna expresión de una iglesia nuevo-testamentaria es dirigida por un “santo varón” profesional que se ocupa en la empresa de comunicarse con Dios y luego alimentar un grupo de pasivos feligreses al estilo de Moisés.  La creciente profesionalización de la iglesia desde los tiempos de Constantino es ahora una influencia prevalente que artificialmente divide al pueblo de Dios en laicos y clero.  De acuerdo al Nuevo Testamento (1 Tim. 2:5), “hay un solo Dios y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre.”

Dios simplemente no bendice profesionales de la religión que pretenden intermediar para siempre entre los hombres y Dios.  El velo ha sido roto, y Dios permite a la gente tener acceso a El directamente a través de Jesucristo, el único camino.  Para implementar el sacerdocio de todos los creyentes, el sistema presente tiene que ser cambiado completamente.  Burocracia es el más problemático de todos los sistemas administrativos, porque básicamente solo responde en dos posibles maneras: si o no.  No hay espacio para la espontaneidad y la humanidad, no hay espacio para la vida real.  Esto quizá funcione bien con la política y las compañías, pero no con la iglesia.  Parece ser que ahora Dios está ocupado en liberar a su iglesia de un cautiverio babilónico de burócratas religiosos y espíritus controladores, hacia un dominio público, a las manos de gente ordinaria, hecha extraordinaria por Dios mismo, quienes, como en los días de antaño, es posible que aún huelan a pescado, perfume o revolución.

9. Retorno a formas orgánicas –no organizadas- de cristianismo

El “cuerpo de Cristo” es una vívida descripción de un ser orgánico, no un ser organizado.  La iglesia consiste –a nivel local– de una multitud de familias espirituales, que están orgánicamente relacionadas unas con otras en forma de red, donde la forma en la que las piezas funcionan juntas es una parte integral del mensaje total.  Lo que ha llegado a ser un máximo de organización con un mínimo de organismo, tiene que cambiar minimizando la organización y permitiendo una máxima expresión orgánica.  Demasiada organización es como una camisa de fuerza, que ha menudo asfixia al organismo por temor de que algo salga mal.  El temor es lo opuesto a la fe, y no exactamente una virtud cristiana.

El temor busca controlar, la fe puede confiar.  Control, pues, podría ser bueno, pero la confianza es mejor.  El cuerpo de Cristo fue confiado por Dios en manos de gente que ejercite una mentalidad de mayordomía, personas poseedoras de un don carismático sobrenatural que les permita creer que Dios aún está en control, aún si ellos no lo están.  Para que la auténtica forma orgánica del cristianismo pueda resurgir es preciso desarrollar redes regionales y nacionales basadas en la mutua confianza, no el arreglo de ecumenismo político que hoy tenemos.

10. Adorando nuestra adoración o adorando a Dios

La imagen de mucho del cristianismo contemporáneo podría resumirse, de una manera un tanto eufemística, de la siguiente manera: gente santa vienen regularmente a un santo lugar en un día santo a una hora santa para participar en un santo ritual presidido por un santo hombre vestido con vestiduras santas a cambio de una santa aportación monetaria.  Como esta empresa orientada al espectáculo que llamamos “servicio de adoración” requiere un poco de talento organizacional y burocracia administrativa para mantenerse, patrones formales e institucionales se desarrollaron rápidamente volviéndose rígidas tradiciones.  Estadísticamente un “servicio devocional” de 1 o dos horas requiere muchos recursos pero realmente produce muy poco fruto en términos de discipular a la gente, es decir, vidas cambiadas.  Económicamente hablando, podría verse como una estructura de “alta inversión y bajo rendimiento”.  Tradicionalmente, el deseo de “adorar de la manera correcta” nos ha guiado a tener demasiado denominacionalismo, confesionalismo y nominalismo.  Este hecho no solo pasa por alto que los cristianos hemos sido llamados a adorar “en espíritu y en verdad”, no en templos sosteniendo himnarios, sino que también ignora que la mayor parte de la vida se desarrolla de manera informal, e igualmente debe hacerlo el cristianismo como “la manera de vivir”.  ¿Será que necesitamos dejar de ser poderosos actores para empezar a “actuar poderosamente”?

11. Dejar de traer gente a la iglesia y llevar la iglesia a la gente

La iglesia está dejando de ser una estructura centrípeta[7] para volver a ser una estructura centrífuga[8].  Un corolario de esto es que la iglesia necesita parar en su intento de traer gente “a la iglesia”, y empezar a llevar la iglesia a la gente.  La misión de la iglesia nunca será cumplida si solo seguimos añadiéndole a la presente estructura; lo que se necesita es nada menos que un florecimiento de la iglesia a través de la multiplicación espontánea de si misma en áreas de la población mundial en donde Cristo aún no es conocido.

12. Redescubriendo la “Cena del Señor” como una cena con comida real

La tradición de la iglesia ha conseguido meter la “celebración de la Cena del Señor” dentro de un profundo formato religioso, caracterizado por unas cuantas gotas de vino, una galletita desabrida y una cara triste.  Sin embargo, la “Cena del Señor” fue realmente una cena mucho más substancial con un significado simbólico, en lugar de lo que ha llegado a ser, una cena simbólica con un significado substancial.  Dios está restaurando la comida como parte de nuestras reuniones.

13. De denominaciones a celebraciones a nivel ciudad

Jesús constituyó un movimiento universal, pero lo que resultó fue una serie de compañías religiosas con cadenas globales promocionando sus particulares marcas de cristianismo y compitiendo unos con otros.  Al etiquetar las diferentes formas de cristianismo lo que ha sucedido es que buena parte del protestantismo se ha vuelto en algo políticamente insignificante, más preocupado en subrayar sus especialidades, tradiciones y diferencias religiosas que en desarrollar un testimonio colectivo ante el mundo.  Sencillamente Jesús nunca le pidió a su gente que se organizaran en denominaciones.  En los primeros días de la iglesia los cristianos tenían una doble identidad: ellos eran verdaderamente Su iglesia, verticalmente convertidos a Dios, y entonces se organizaban de acuerdo a su ubicación geográfica, es decir, se convertían unos a otros en el plano horizontal.

Esto implica que vecinos cristianos deben organizarse en iglesias en hogares o iglesias comunitarias, donde comparten sus vidas localmente y además, cristianos reuniéndose el mayor número posible, con una identidad colectiva, en celebraciones a nivel ciudad o región.  La autenticidad de las iglesias en vecindarios que se identifican corporativamente a un nivel de ciudad o región hará de la iglesia no solo un ente que sea políticamente significativo y espiritualmente convincente, sino también permitirá un retorno al modelo bíblico de una iglesia por ciudad.

14. Desarrollando un espíritu a prueba de persecución

Ellos crucificaron a Jesús, el Jefe de todos los cristianos.  Hoy, sus seguidores están más obsesionados con títulos, medallas y considerarse socialmente respetables, o, peor aún, se quedan con la boca callada sin ser notados para nada por los demás.  “Bienaventurados los que padecen persecución”, dijo Jesús.  El cristianismo bíblico es una amenaza saludable al ateísmo y la pecaminosidad pagana, una conspiración contra un mundo dominado por la codicia, el materialismo, el egoísmo y toda suerte de estándares demoníacos en la ética, sexo, dinero y poder.  El cristianismo contemporáneo en muchos países es demasiado inofensivo y cortés como para ser algo que valga la pena perseguir.  Pero para los cristianos que buscan practicar de nuevo los estándares de vida del Nuevo Testamento, llamando al pecado, pecado, entonces la reacción natural del mundo ha sido, es, y será siempre de conversión o persecución.  No hay forma permanente en la que podamos acomodarnos confortablemente en zonas temporales de libertad religiosa.  Los cristianos debemos prepararnos para que seamos hallados nuevamente culpables de conspirar en contra del humanismo global, el cual es la esclavitud moderna de hacer de la diversión el centro erróneo del universo, en franca adoración al ego.  Por ello es que los cristianos empezarán a sentir la “tolerancia represiva” de un mundo que ha perdido absolutos y por tanto se resiste a reconocer y obedecer a su Creador y sus normas absolutas.  De la mano con la creciente ideologización, privatización y espiritualización de la política y la economía, los cristianos tendrán, más pronto de lo que imaginamos, la oportunidad de estar junto a Jesús en el banquillo de los acusados.  Necesitamos prepararnos ahora para el futuro, desarrollando un espíritu y una estructura a prueba de persecución.

15. La iglesia vuelve a casa

¿Cuál es el lugar más fácil para que un hombre sea espiritual?  Quizá sea escondiéndose detrás de un gran púlpito, vestido de santos ropajes, predicando santas palabras a una multitud sin rostro y después desapareciendo en una oficina pastoral.  Pero ¿cuál será el lugar más difícil, y por ende más significativo, para que un hombre sea espiritual?  ¡En casa!  En la presencia de su esposa y sus hijos, donde todo lo que el hace y dice es automáticamente puesto a prueba, donde la hipocresía puede ser efectivamente extirpada y la autenticidad puede crecer.  Mucho del cristianismo se ha alejado del hogar, ya que es un lugar en donde ha sufrido su propia derrota espiritual.  La opción ha sido organizarlo en eventos artificiales que se llevan a cabo en sagrados recintos, muy lejos de la atmósfera donde se desarrolla la vida real.  Si Dios está ocupado en recapturar los hogares, la iglesia debe volver a sus raíces, ir de vuelta en donde comenzó.  La iglesia debe literalmente volver a casa, completando el círculo de la historia de la iglesia, al final de la historia de la humanidad.

Conforme los cristianos de todo estilo de vida, de todas las denominaciones y trasfondos experimentan un claro eco en su espíritu de lo que el Espíritu de Dios está diciendo a la Iglesia, y comienzan a discernir globalmente para actuar localmente, entonces empezarán a funcionar nuevamente como un solo cuerpo.  Se organizarán en iglesias en hogares a nivel comunitario y se reunirán en celebraciones a nivel de ciudad o región.  Usted está invitado a ser parte de este mover, haciendo su propia contribución.  Quizá su hogar también pueda ser una casa que cambie el mundo.

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(Tomado del libro Casas que cambian el mundo (Houses that change the world), por Wolfgang Simson; Postfach 212, 8212 Neuhausen 2, Switzerland Email: 100337.2106@compuserve.com. FAX +49-7745-919531)

Traducido originalmente al español en 1999 por Estuardo Salazar Gini; Email: estusalazar@mac.com.  Revisión 2006.

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Notas del traductor

[1] “The Way”

[2] “the way lo live”  La palabra “way” en inglés se traduce igualmente “camino” y “manera”

[3] Literalmente, tienen “meatings” una ingeniosa combinación en inglés de las palabras “eat” (comer) y “meetings” (reuniones)

[4] ‘lose their face’ frase coloquial en inglés que describe el sentimiento de incomodidad o vergüenza asociado con quedar mal con otros

[5] “fellowship” también traducido como “comunión”

[6] El autor usa los dos términos que se traducen como pastor: “Pastor” y entre paréntesis “shepherd” para  enfatizar el rol pastoral como el que tiene un pastor de ovejas.

[7] “Come-structure” una estructura para “venir”

[8] “Go-structure” una estructura de “ir”

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