¿Disciplina o Castigo?

Sad boyGuillermo levanta sus brazos en un gesto inútil de protección.  El manotazo inmisericorde de su padre golpea de lleno su rostro, al mismo tiempo que lo recrimina por no haber cumplido con toda la venta de diarios del día.  Silvia no encuentra nada que hacer.  Su mamá le ha prohibido ver televisión por una semana, en “castigo” por haber roto uno de los adornos favoritos de la casa.

Todos estamos de acuerdo en que es responsabilidad de los padres corregir y disciplinar a sus hijos.  Tanto la Biblia como los parámetros culturales universales asumen que los adultos son los responsables de velar por la formación de los niños (Heb. 12:9).  En lo que no todos estamos de acuerdo es en la manera como esta formación debe realizarse.  Lo que para unos es un moderado procedimiento disciplinario, otros podrán calificar de maltrato, abuso y hasta brutalidad.  El auge en la vindicación de los “derechos del niño” ha hecho que muchos adultos se inhiban en la aplicación de una disciplina que, aunque tenga fundamento y respaldo bíblico, se cree que pueda afectar la autoestima del niño, amén de las consecuencias jurídicas que pueda tener ante los tribunales. Sigue leyendo