El dios de las opciones abiertas

Quiznos sandwichMe encantan los emparedados de Quiznos pero siempre me sucede lo mismo.

—   Quiero un sándwich clásico italiano por favor

—   ¿Lo quiere pequeño, mediano o grande?

—   Mediano

—   ¿En pan romero con parmesano, ciabatta, blanco con ajonjolí o integral?

—   Pan romero con parmesano

—   ¿Con qué lo va a acompañar? ¿papas, sopa o una galleta?

—   Quiero una sopa y por supuesto una galleta para el final

—   ¿Su sopa, de brócoli & queso, pollo con fideos, almejas o azteca?

—   (Ya algo malhumorado respondo…) Brócoli y queso

—   ¿Y su galleta? Tenemos de avena con manzana, avena con zanahoria o chocolate chip.

—   Avena con manzana

—   Su sándwich, ¿lo quiere tostado o normal?

—   Tostado

—   ¿Para comer aquí o para llevar?

En este momento estoy a punto de estrangular a esta persona que me hace tomar tantas decisiones en una hora de almuerzo en la que quiero tomarme un respiro de mi trabajo cotidiano que incluye precisamente… ¡tomar decisiones!

??????????????????La vida está llena de decisiones que debemos tomar, pequeñas o grandes.  Decisiones triviales tales como, qué ropa te vas a poner, qué vas a hacer el fin de semana o qué marca de celular te conviene.  Decisiones grandes de qué carrera vas a estudiar, con quién te vas a casar o dónde vas a vivir y trabajar.  Todas son decisiones inevitables que tienes que afrontar tarde o temprano.

Sin embargo, a la generación actual —refiriéndome a todos los nacidos después de 1985—no le gusta tomar decisiones.  Si eres parte de ese grupo seguramente encuentras gran dificultad en hacerlo y usualmente prefieres tomar la ruta fácil de ir postergando hasta que llega el último minuto en el que hay que elegir de prisa una opción de la cual después muy probablemente te arrepientes.

La gran diferencia entre tu generación y la mía es culpa del cine. Sigue leyendo

Conexiones

Connected peopleVivimos en un mundo interconectado. La red global de Internet ha conseguido enlazar a millones de seres humanos, muchos de los cuales no pueden pasar mucho tiempo sin estar conectados a las redes sociales más populares. Treinta de cada cien jóvenes de 15 a 25 años y que son usuarios de Twitter o Facebook confiesan que quieren vivir siempre conectados. Un día sin Internet para algunas personas puede ser una tortura. Tal dependencia a las conexiones que la tecnología nos ofrece está llegando a niveles preocupantes.girls on their phone

El problema es que esta obsesión por conectarnos con gente o acontecimientos remotos nos está llevando a des-conectarnos de las personas más inmediatas a nuestro alrededor. Es usual para los jóvenes privilegiar las relaciones en la red por encima de la interacción personal. ¿Has observado personas absortas en las pantallas de sus teléfonos o tabletas e ignorando por completo a los que tienen alrededor?

Hay una conexión vital que no puedes ignorar que es la misma que constituyó el eje de la vida y ministerio de Jesús. A diferencia de las conexiones electrónicas que obsesionan a millones de personas, este es un enlace sin el cual la vida entera pierde sentido. Hablamos de la oración; ese ejercicio de comunicación y comunión íntima con el Padre celestial que provee el poder y dirección para funcionar el resto del tiempo. Este contacto esencial era para el cual Jesús reservaba la primera parte del día (Mr. 1:35). En contraste, algunos de nosotros estamos demasiado ocupados para orar. No nos damos cuenta que todo aquello que no logramos hacer o resolver en nuestro cotidiano afán podría verse bajo una perspectiva más clara si dejáramos que el Padre nos dirigiera como lo hizo con su hijo Cristo.

La dependencia de Jesús a la voluntad del Padre era tal que llegó a declarar: «El Hijo no puede hacer nada por sí mismo, sino lo que ve que el Padre hace; porque todo lo que el Padre hace, eso mismo lo hace el Hijo.» (Jn. 5:19 RVC) Como seguidores e imitadores de Cristo, debemos preguntarnos si esta misma relación es la que describe nuestra manera de vivir. A diferencia de la gente que se deja gobernar por lo que sus contactos en la red cibernética les proponen ver o hacer, nuestra brújula debe ser lo que el Padre nos modela y manda.

prayer wireless crossEn una era de infinita conectividad, haz de tu conexión con el cielo tu prioridad número uno. Ese enlace está disponible en todo lugar, no solo en ubicaciones WiFi. Nuestra relación con Dios debe llegar al punto en el que podamos afirmar como Jesús: «Yo no puedo hacer nada por mí mismo… porque no busco hacer mi voluntad, sino hacer la voluntad del que me envió.» (Jn. 5:30 RVC)

Jesucristo Superestrella

Los genios más brillantes tienen la fama de ser también los seres humanos más insoportables.  Entre más admiración despierta el talento musical, la innovadora creatividad o el impecable desempeño profesional de alguien, más desafiante es mantener una relación que pueda catalogarse de saludable con tal persona.  Pareciera como si la fama de ser una figura pública chocara con la sencillez de ser una persona que conserva algo de autenticidad en su trato individual.

Jesucristo-superestrellaEse no fue el caso de Jesús.  Él contradice todos los estereotipos de los efectos negativos del estrellato.  Su ministerio en la enseñanza, la predicación y particularmente sanando enfermos le trajo una popularidad instantánea.  Por igual encontramos a Jesús apretujado por una horda de admiradores y curiosos, como a solas en una terraza nocturna con un maestro de la ley, o junto al pozo de Samaria, conversando con una mujer (¡algo inaudito para su época!).  La fama de sus milagros y la autoridad de su enseñanza frente a las multitudes no le impidió darle atención a personas individuales.  Su pasión siempre fue servir y llenar la necesidad espiritual, emocional y física de todo el que le buscó.

Jesús supo tratar a cada persona de acuerdo a su condición y necesidad.  Fue criticado por sentarse a comer con las personas más odiadas entre el pueblo (los recaudadores de impuestos o publicanos) y posiblemente muchos fueron decepcionados al ser alimentados con pan y peces solamente una vez, pero nadie pudo decir que siguió siendo la misma persona después de haber tenido un encuentro con el Maestro de Nazareth.  Su presencia: cautivante; su enseñanza: fascinante; su mirada: inolvidable; todo en él, irresistible, capaz de sacudir lo más profundo de cada corazón y cada fibra del alma.

Jesús fue el mismo en público y en privado.  Cuando estaba con multitudes como en el encuentro personal —especialmente con sus discípulos, siempre reflejó un carácter santo y lleno de amor.  Cuando comparamos al líder de alabanza, que en público despliega una asombrosa unción, pero que en los ensayos trata como basura a sus músicos y técnicos; cuando comparamos al director de reconocidos ministerios que bendice cientos de vidas a lo lejos, más de cerca es un ogro; pero especialmente, cuando comparamos nuestras propias relaciones interpersonales, somos confrontados con la realidad de que no siempre somos los mismos en circunstancias públicas que junto a aquellos que nos conocen en lo privado.

Jesús buscó conectar con la gente de todas las maneras posibles.  Si eso significaba ir a una boda, cambiar sus planes de viaje por bendecir a todo un pueblo a través del testimonio de una mujer y aún, ir a la cruz para tocar las vidas de todos, en todo lugar y todo tiempo.  ¡Que el Señor nos haga más como Él para proclamar este mes su gloriosa resurrección!  ¡La gente no va a creer que Cristo vive si no lo ven encarnado y vivo en cada uno de nosotros!

Ministerio Integral

¿Qué respondes cuando la gente te pregunta “Usted, ¿Qué hace? ¿A qué se dedica?”  Es una pregunta que suele darse cuando estamos conociendo gente por primera vez.  Por supuesto, respondemos algo como “Yo estudio”, o “Me dedico a los quehaceres del hogar”, o “Trabajo en el departamento contable de tal o cual empresa”, “Me dedico al comercio, el ramo de seguros…” o cualquiera que sea su ocupación principal.  Jesus tekton¿Qué crees que hubiera respondido Jesús al hacerle esta misma pregunta?  Sabemos que antes de su bautismo, Jesús se ocupó en el mismo oficio de José, el esposo de María, que era ser carpintero (Mt. 13:55; Mr. 6:3), lo cual no es solamente la imagen que tenemos de alguien que hace mobiliario. El significado amplio de la palabra τεκτων (tekton) traducida como ‘carpintero’ es lo que en Guatemala llamamos un ‘maestro de obra’, un contratista, la persona responsable de una construcción que usualmente sub-contrata a otros para realizarla.  Se usaba también en referencia a las personas capaces de arreglar cualquier cosa, un ‘handy man’; si algo se descomponía en la casa, si algo se rompía, se llamaba al ‘tekton’ para repararlo.

Sin embargo, ese oficio no era para toda la vida.  Se cree que desde el incidente del Templo cuando tenía 12 años, la habilidad que Jesús demostró para hablar y discutir acerca de las Escrituras le representaron poder recibir el título de ‘Rabí’, reservado a los maestros de la ley, probablemente sin haber recibido toda la instrucción formal que la mayoría de ellos recibía, especialmente los miembros de la tribu de Leví.

Los evangelios responden de una manera triple al ver qué fue aquello a lo cual Jesús dedicó la mayor parte de su tiempo.

Recorría Jesús toda Galilea, enseñando en las sinagogas de ellos, predicando el evangelio del Reino y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo. (Mt. 4:23 RV95)

Jesús recorría todos los pueblos y aldeas enseñando en las sinagogas, anunciando las buenas nuevas del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia. (Mt. 9:35 RV95)

Estas palabras representan tres tipos de servicio que Jesús prestó a la gente de su tiempo, e igualmente representa tres áreas de ministerio que nosotros, cristianos del siglo XXI, podemos ofrecer a la gente con la cual nos relacionamos.  Estas tres áreas representan las necesidades del ser humano integral que él vino a llenar y que nosotros también somos llamados a ministrar a nuestros semejantes. Sigue leyendo

El Señor te llama… ¿a qué?

Misioneros para CristoTuvo que haber sido el año ’69 o ’70 porque yo no tenía más de 10 años de edad. La señorita Esther Edwards, misionera en Guatemala, organizaba unos campamentos de verano en Monte Sión, Amatitlán, cada año en el mes de Noviembre y el lema del campamento de aquel año era “Misioneros para Cristo”.  Nadie hablaba de misiones en aquel entonces.  Ahora es un tema popular en las iglesias de América Latina pero en aquel entonces los misioneros eran los norteamericanos que venían a nuestros países, nadie que se enviara de aquí a otras partes del mundo.  Durante toda la semana del campamento fuimos deleitados con las fascinantes historias de David Livingston, Hudson Taylor y otros misioneros llamados por Dios para ir a lugares remotos como Africa y la China.

Al final de la semana la expectativa era saber quién sería el ganador del concurso de contar la historia misionera.  Cada cabaña debía nombrar un representante para participar y contar una historia de la manera más elocuente posible, haciendo uso de la manualidad que habíamos hecho durante la semana. La historia era la misma y yo no estaba muy entusiasmado con haber sido nombrado el representante de mi grupo. Luego de escuchar 8 veces la misma historia, yo me preguntaba qué iba hacer para impresionar al jurado con algo diferente que me hiciera ganar el concurso. Al llegar mi turno, hice mi mejor esfuerzo por narrar de la manera más vívida posible la historia en donde el personaje principal se ofrece a pagar el castigo por la infracción que alguien más ha cometido. Al llegar a la parte culminante de la historia, donde el protagonista está recibiendo los azotes en lugar de su amigo, me doy cuenta que dos de las tres miembros del jurado están llorando.  ¡Mi relato las ha conmovido y no entiendo por qué si ya lo habían escuchado 8 veces antes! Algo desconcertado por sus lágrimas, termino como puedo la historia y vuelvo a mi lugar.

El salón quedó envuelto en silencio… Sigue leyendo